La Ascensión

Permanencia de Jesús en la tierra después de su resurrección 

¿Cuánto tiempo quedó Jesús en la tierra después de su resurrección? Cuarenta días.

¿Por qué quedó Nuestro Señor cuarenta días en la tierra después de su resurrección? Por tres razones: 1ª Para demostrar a sus Apóstoles, con repe­tidas apariciones, la verdad de su resurrección. “A los cuales se había manifestado también después de su pasión, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles en el espacio de cuarenta días y hablándoles de las cosas tocantes al reino de Dio” (Hech., I, 3). 2ª Para terminar de instruirlos, darles la inteligencia de las Sagradas Escrituras, y prepararlos de este modo a la predicación del Evangelio. 3ª Para constituir su Iglesia, confirmando a San Pedro en la autoridad suprema, dando a sus Apóstoles la misión de enseñar a todas las naciones, y el poder de perdonar los pecados, y prometiéndoles el Espíritu Santo, cuya perpetua asistencia les era necesaria.

¿En qué circunstancia confirmó Jesucristo a San Pedro en la autoridad suprema? En una aparición en la ribera del mar de Tiberíades. Después de la comida que siguió a la pesca milagrosa, Jesús dijo a Simón Pedro:  “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Respondió Pedro: “Sí, Señor, tú sabes que te amo”. Añadió Jesús: “Apacienta mis corderos”. Añadió Jesús nuevamente: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”.  Respondió Pedro: “Sí, Señor, tú sabes que te amo”. “Apacienta mis corderos”, le dijo Jesús, y añadió por tercera vez:  “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Pedro se entristeció porque le había preguntado tres veces: “¿Me amas?”, y respondió:  “Señor, tú sabes todas las cosas, tú sabes que te amo”. Replicóle Jesús:  “Apacienta mis ovejas” (Juan XXI, 15-17). “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas”, es decir: sé pastor no sólo de los fieles, sino también de los mismos pastores. En esta aparición proporcionó Nuestro Señor a San Pedro una ocasión de reparar públicamente su triple negación por una triple protesta de amor.

¿En qué circunstancia confirmó Jesucristo a sus Apóstoles en la dignidad de pastores de la Iglesia? En otra aparición con que los favoreció en una montaña de Galilea. Luego que los Apóstoles le hubieron adorado, les dijo Jesús:  A mi se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, e instruid a todas las naciones en el camino de la salud, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; Enseñándoles a observar todas las cosas que yo os he mandado; y estad ciertos que yo mismo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos” (Mat., XXVIII, 18-20). Por estas palabras, investía Jesucristo a los futuros pastores de la Iglesia del triple poder, 1º de enseñar la verdad revelada; 2° de distribuir la gracia de los sacramentos; y 3º de prescribir la regla de conducta tal como El la ha determinado.

¿No había dado. ya Jesucristo a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados? Sí: en su primera aparición confirió este poder, fruto de la Redención. Soplando sobre ellos, les dijo:  “Quedan perdo­nados los pecados a aquellos a quienes los perdonareis: y quedan retenidos a aquellos a quienes los retuviereis” (Juan XX, 22-23).

¿Permanecieron mucho tiempo los Apóstoles en Galilea? Los Apóstoles, después de la segunda aparición, en la que se halló Santo Tomás, fueron a Ga1ilea; pero volvieron a Jerusalén algunos días antes de Pentecostés.

¿Renovó Jesucristo sus apariciones mientras los Apóstoles estuvieron en Jerusalén? Sí: y continuó instruyendo a sus Apóstoles.  “Id, les dijo un día, por todo el mundo, predicando el Evangelio a todos los hombre. El que creyere y sea bautizado se salvará; pero el que no creyere se condenará” (Marc., XVI, 15, 16). Al mismo tiempo, les enumeró los prodigios que acompañarían a los que creyeran en Él:  “Lanzarán los demonios en fui nombre; hablarán nuevas lenguas…, impondrán las manos sobre los enfermos y serán curados” (Marc., XVI, 17, 18). Les dio inteligencia para que entendieran las Escrituras, y les dijo:  “Estaba escrito que era necesario que el Cristo padeciese, que resucitase al tercer día; y que se predicase en su nombre la penitencia y la remisión de los pecados por todas las naciones, empezando por Jerusalén” (Luc., XXIV, 45-47).

¿Qué recomendación y qué promesa hizo Jesucristo a los Apóstoles mientras Comía con ellos en el Cenáculo?  Les dijo  “que permanecieran en la ciudad hasta que fueran revestidos de la fortaleza de lo alto” (Luc., XXIV, 49) –  “Juan, les dijo, bautizó en el agua, mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días… Recibiréis el Espíritu Santo, que descenderá a vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén; en toda la Judea y Samaria, y hasta las extremidades del mundo” (Hech., I, 5-8). Esta fue la última comida que tomó Jesús con sus discípulos. 

Ascensión del Señor 

¿Adónde condujo Jesús a sus discípulos después de esta última comida en el Cenáculo? Después de esta última comida en él Cenáculo, donde seis semanas antes había instituido la Sagrada Eucaristía,  “les sacó afuera camino de Betania”  (Luc., XXIV, 50), sobre el monte de las Olivas, testigo de sus dolores, al que iba a glorificar por su gloriosa Ascensión al Cielo. Sucedió esto un jueves, cuarenta días, después de la resurrección, y diez días antes de la venida del Espíritu Santo.

¿Qué circunstancias acompañaron a la Ascensión del Señor? Llegados a la montaña, levantó Jesús sus manos, bendijo a sus discípulos; y al mismo tiempo ellos vieron cómo se elevaba sobre los aires, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Como los Apóstoles seguían mirando al cielo, dos varones vestidos con ropas blancas aparecieron junto a ellos y les dijeron: “Varones de Galilea, ¿qué hacéis aquí mirando al Cielo? Jesús, que de entre vosotros ha subido al Cielo, volverá de la misma manera que le habéis visto subir” (Hech., I, 9, 11).

¿De qué manera entró Jesucristo en el Cielo? Jesucristo entró en el Cielo: 1° Como Rey victorioso, escoltado por los ejércitos angélicos. “Levantad, oh príncipes, vuestras puertas, y elevaos vosotras, oh puerta, de la, eternidad; y entrará el Rey de la gloria” (Salmo XXIII, 7). 2° Como triunfador, llevando consigo a todos los justos del Antiguo Testamento rescatados con su sangre. “Al subirse a lo alto llevó consigo cautiva o como en triunfo a una gran multitud de cautivos y derramó sus dones sobre los hombres” (Efes., IV, 8). 3° Aclamado por todas las jerarquías celestiales. “Los cuales decían en alta voz: Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, y la divinidad, y la sabiduría, y la fortaleza, el honor, y la gloria, y la bendición” (Salmo LXVII, 19). “ Adorad al Señor, Vosotros todos, oh ángeles suyos” (Salmo XCVI, 7).

¿Para qué subió Jesucristo al Cielo? Para su gloria y nuestro provecho.

¿De qué manera la Ascensión de Jesucristo ha servido para su glorificación? Porque Jesucristo subió al Cielo: 1° Para gozar del triunfo que había alcanzado. Su vida y, sobre todo, su pasión, habían sido un combate; su resurrección, una victoria; y su ascensión, un glorioso triunfo. 2° Para ocupar el lugar que correspondía a su cuerpo glorificado, que no es otro sino el Cielo. 3° Para iluminar el Cielo con su gloria. “y la ciudad no necesita sol ni luna que alumbren en ella, porque la claridad de Dios la tiene iluminada, y su lumbrera es el Cordero” (Apoc., XXI, 23).

¿De qué manera la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo ha sido provechosa para nosotros? Nos ha sido provechosa: 1° Porque Jesucristo subió al Cielo para abrirnos sus puertas cerradas por el pecado de Adán. “Yo voy a preparar lugar para vosotros” (Juan XIV, 3). 2° Para enviarnos el Espíritu Santo. “Mas yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya, porque si yo no me voy el Consolador o Abogado no vendrá a vosotros; pero si me voy os lo enviaré” (Juan XVI, 7). 3° Para interceder por nosotros cerca de su Padre. “Jesucristo entró en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros, en el acatamiento de Dios” (Heb., IX, 24).

¿Dejó Jesucristo completamente la tierra al subir al Cielo? No, sino que se halla al mismo tiempo en la tierra yen el Cielo; pues antes de morir fijó su residencia entre nosotros en el adorable sacramento de la Eucaristía. “Siendo todas mis delicias el estar con los hijos de los hombres” (Prov., VIII, 31).

¿Cómo expresan los Libros Sagrados la gloria a que Jesucristo fue sublimado en cuanto hombre? Por estas palabras que ponen en boca del Padre Eterno: “Siéntate a mi diestra” (Salmo CIX, 1).  

Jesús a la diestra de Dios Padre 

¿Qué significa la expresión está sentado? Esta expresión metafórica significa: 1º que el Salvador, des­pués del gran trabajo de la Redención, goza de un reposo inmutable en la eterna bienaventuranza; 2° que es Rey y Juez: Rey de reyes, Juez de vivos y de muertos; un rey, en efecto, debe sentarse en su trono, y un juez en su tribunal.

¿Qué quiere decir la expresión está sentado a la diestra de Dios? Por esta expresión metafórica, se entiende que Jesucristo, como Dios, es igual en todo a su Padre; y que su humanidad goza de gloria y poder tales que la elevan sobre todas las criaturas. “El Padre resucitándolo de entre los muertos, y colocándolo a su diestra en los cielos, sobre todo principado, y potestad, y virtud, y dominación ha puesto todas las cosas bajo de los pies de él y le ha constituido cabeza de toda la Iglesia así militante como triunfante” (Efs., I, 20-22).   

RESUMEN 

Permanencia de Jesús en la tierra después de su Resurrección.-  Jesús después de su resurrección, permaneció aún cuarenta días en la  tierra apareciéndose a sus discípulos, e instruyéndolos. Durante ese tiempo confirmó a San Pedro en la dignidad de Cabeza de la Iglesia, y a los otros Apóstoles en la dignidad de pastores de la misma, dándoles el poder de enseñar, de administrar los sacramentos, de gobernar a los fieles, y prometiéndoles estar con ellos hasta la consumación de los siglos. Por fin, les prometió también enviarles el Espíritu Santo.

Ascensión del Señor.- Después de su última comida en el Cenáculo, condujo Jesús a sus discípulos al monte de las Olivas. Llegados allí, levantó sus manos para bendecirlos, y empezó a elevarse al mismo tiempo por los aires, entrando en el Cielo como rey victorioso y triunfador, en medio de las aclamaciones de los ángeles. Jesús subió al Cielo: 1º para gozar del triunfo que había merecido; 2º para ocupar el lugar que correspondía a su cuerpo glorificado; y 3º para iluminar el Cielo con su gloria. También subió al Cielo: 1º para abrir sus puertas a los hombres; 2º para enviar el Espíritu Santo; y 3º para interceder por nos­otros cerca de su Padre.

Jesucristo sentado a la diestra de Dios Padre. Esta expresión, “está sentado”, significa: 1º que el Salvador goza en el Cielo de un reposo inmutable; 2º que es Rey y Juez. Las palabras “a la diestra de Dios Padre”, significan que, como Dios, Jesucristo es igual en todas las cosas a su Padre, y que su humanidad goza de gloria y poder tales, que la elevan sobre todas las criaturas.